Hoy vamos a hablar de dos grandes desconocidos del transporte malagueño, ambos por su efímera vida. La línea circular del Centro, luego renombrada a Circular 4 y su bus emblema: El Tecnobus Gulliver.
Corría el año 2008. La EMT seguía investigando nuevas tecnologías, como el pago por móvil, mientras preparaba una renovación de flota que retirase los últimos pisos alto que continuaban en circulación, los 6424 y los Iveco 623. De hecho, ya el año anterior había llegado el primero de estos nuevos modelos, el 582, un Irisbus Citelis pero con carrocería Magnus II de Castrosua. No obstante y antes de éstos, llegó en septiembre un pequeño autobús eléctrico que fue la estrella de la exposición del Día Sin Coche ese año y los posteriores: El Tecnobus Gulliver.

El microbús, con una potencia de unos 74 CV y una velocidad máxima de 33 km/h, contaba con una batería de unos 60 kWh que le ofrecía una autonomía de 130 kms.
Su capacidad es de 30 pasajeros.
El vehículo, que ya circulaba por otras ciudades como Madrid en líneas como la M1 o la M2, se presentó con un propósito similar: Una línea circular por el centro histórico de Málaga para la época de Navidades. Justo ahí nace el embrión de la Circular 4.

Un Tecnobus Gulliver (delante) y un Rampini Wolta (detrás), sucesor del primero, en la M1 de la EMT de Madrid
La línea
La idea de la línea partía del recorrido que antaño realizaba la L36 por el centro histórico, subiendo por Larios y bajando por Molina Lario. Descartado el primer tramo, la línea comenzaba en el Pasillo Santa Isabel, entrando en Carretería, Álamos, cruzando la Plaza de la Merced y el túnel de la Alcazaba, girando a Guillén Sotelo, tras el Ayuntamiento, subiendo a la plaza de la Aduana y accediendo a Císter, llegando por Duque de la Victoria a la plaza del Siglo, y bajando por Molina Lario.
Entraba por Sancha de Lara y continuaba por ella, Martínez y Atarazanas, para via Plaza de Arriola cerrar el ciclo.

La frecuencia era de media hora y el horario, de 10.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00.
La curiosidad de esta línea es que no iba a emplear paradas, sino que iba a funcionar como si fuese un taxi: El usuario indicaría al bus que quería subir, en cualquier parte del recorrido, y asimismo se bajaría en cualquier sitio de éste.
La línea no fue precisamente un éxito, contando los periodistas tres usuarios el primer día, debido fundamentalmente a la ausencia de paradas que publicitasen la línea. Las averías del propio Gulliver tampoco ayudaban, hasta el punto de que la línea acabó servida fundamentalmente por Iveco Mago.
En 2009 volvieron a la carga en las mismas fechas, ya como Circular 4, pero el resultado fue el mismo: Un fracaso.
En fechas posteriores intentaron ubicar el vehículo en líneas de microbuses, como la 29, como ya os hablamos en su artículo, o la 36. Dicen las malas lenguas que el conductor de esta última se negó a llevar el vehículo.
En los últimos años, el único cometido del 583 han sido las pruebas para el Proyecto Victoria, viéndosele por el carril que se habilitó para ello en la Avenida Imperio Argentina.
En la actualidad el vehículo no consta de baja, pero en el inventario de autobuses de la web de la EMT destaca que consten 0 unidades de Tecnobus Gulliver. No es casual, ya que desde hace un tiempo el vehículo se encuentra de Zaragoza para pruebas de investigación de la Universidad de Zaragoza.
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